
Alquilar una casa flotante
Una casa flotante es un alojamiento sobre el agua al que se llega por un pantalán. Detrás de una sola palabra hay dos construcciones: una queda fija en su amarre y no navega nunca, la otra lleva motor y la gobierna el huésped. Por dentro parece una casita de vacaciones, solo que las ventanas quedan justo por encima de la línea de flotación. El suelo se mueve cuando pasa un barco. Frente a un apartamento en la orilla, aquí el agua empieza en la puerta.
En qué fijarse al reservar
- ¿Está amarrada o navega?
- Es la mayor diferencia dentro de esta categoría. Una casa flotante fija se reserva como una casa de vacaciones junto al pantalán. Una navegable se recoge como un vehículo de alquiler, con instrucción y devolución.
- ¿Hace falta título de navegación?
- En vías navegables señaladas de varios estados federados alemanes, no. Desde mayo de 2000 existe la llamada Charterbescheinigung: el arrendador imparte al menos tres horas de instrucción y expide un papel válido solo durante el alquiler y solo para esa zona. Los barcos acogidos no pueden pasar de quince metros de eslora.
- ¿Dónde está el amarre y dónde el coche?
- Un puesto en una marina no es lo mismo que un pantalán al borde del bosque. Si hay aparcamiento y cuánto hay que arrastrar el equipaje por la pasarela casi nunca aparece en el título.
- ¿Qué altura puede tener el barco?
- Quien navega pasa bajo puentes y, en la mayoría de las zonas, también por esclusas. Los gálibos cambian de una zona a otra, y el arrendador dice qué recorridos admite su barco.
- ¿Cómo se resuelven agua y aseo?
- El agua dulce sale de un depósito a bordo o de la toma del pantalán. Las aguas negras quedan en un depósito y se aspiran en una estación, al agua no pueden ir. En un barco que navega, ambas cosas entran en la planificación de la ruta.
Para quién es
Pensado para
Quien disfruta viviendo junto al agua y quiere mirarla nada más levantarse. Un barco navegable va bien a grupos que quieren moverse juntos y se atreven con el timón. Uno fijo va bien a quien quiere la ubicación sin planear etapas.
Menos indicado para
Quien no sabe nadar o viaja con niños muy pequeños está pendiente todo el rato a bordo. Una casa flotante rara vez es accesible, porque el pantalán y el embarque casi siempre suponen escalones. Y quien en vacaciones no quiere manejar nada hace mejor en no coger un barco navegable.
De dónde viene
Vivir sobre el agua es en Europa sobre todo una costumbre neerlandesa. A finales del siglo XIX los barcos de acero desplazaron a los veleros de madera de la navegación interior, y particulares compraron los cascos retirados y los convirtieron en viviendas. En 1918 el Estado neerlandés aprobó una ley propia sobre caravanas y barcos vivienda que obligaba a cada municipio ribereño a ofrecer al menos un amarre, y en los años siguientes la escasez de vivienda hizo crecer mucho su número. En los canales de Ámsterdam siguen amarrados cientos.
Conviene saber
Chalecos para los niños
Del pantalán al agua hay un paso. Con niños a bordo, el chaleco va en cubierta aunque el barco no se mueva.
Puentes y esclusas
Quien lleva el timón planifica la ruta por gálibos y esclusas. El arrendador conoce su zona y dice qué cabe en una semana.
Perros a bordo
Muchos arrendadores aceptan perros, otros no. En el pantalán y en las esclusas el perro va mejor atado.
Barbacoa solo si está permitida
El fuego abierto en un barco es delicado y los puertos tienen sus propias normas. Quien quiera asar lo aclara antes de reservar.